UN POCO DE "FILOSOFÍA" PRÁCTICA PARA NO PERDER EL "DERECHO"
UNA EDUCACIÓN MORAL SOBRE LOS VALORES CONSTA EN PERSEGUIR Y CONQUISTAR IDEALES
(Redactado en el año 2016)
👤 Elaborado por: Ronaldo Siancas Flores

💭 INTRODUCCIÓN
El presente artículo consiste principalmente en motivar al lector, bajo un desarrollo escueto de lo que vive la sociedad en el siglo XXI en cuanto a los “ideales”, término que lo encontraremos sucesivamente en este apartado. La prematura experiencia del autor no le es impedimento para desarrollar el tema sobre los ideales, entendida como una especie de espectro para mentes envueltas en el común de los días sin “ver” más allá de la simplicidad y ejemplaridad de las cosas que nos rodean.
Esperando en la medida que nos sea posible esforzarnos hacia intereses de un bienestar común, es que se comparte este artículo de opinión, para que así, en el esfuerzo de hacer las cosas bien, exista la llamada superación. Como finalidad es tener esta lectura en consideración ¿por qué no tenerlo siquiera en consideración en nuestro quehacer cotidiano?, y sea el lector un crítico reflexivo sobre la base de esta postura idealista, y verse en uno mismo como reflejo de estas líneas.
Mi agradecimiento total hacia esta vida en general, y en específico hacia las personas que me ayudan a ser mejor en lo técnico como en lo espiritual. Por último, me sentiré satisfecho si el lector rescata del presente lo positivo y provechoso; ya que, como se desprende en la parte introductoria de la obra de Lazarillo de Tormes: no hay libro leído que por más malo que sea, que no nos haya enseñado “algo”.
💬 DESARROLLO
El sistema en el que vivimos actualmente no es muy gratificante -en la mayoría de los aspectos- para con nuestra personalidad, es sencillo darnos cuenta, si tan solo nos dedicáramos un día a evaluar nuestro entorno teniendo como punto de referencia nuestro cuerpo y sus movimientos, de igual manera con los demás cuerpos (demás personas), observaremos algo rutinario y lamentable, es que las personas en su gran mayoría NO SONRÍEN. Frente a ello, una persona en su sano juicio puede y debe preguntarse ¿cómo afrontar dignamente nuestro destino? y, ¿cómo se vive y cómo se debería vivir?
Podríamos asentar una postura donde creamos que todo es relativo, personalmente no comparto esto, porque cada vez estoy convencido que la relatividad del todo actúa como un ente separador, toda vez que, en teoría, por relatividad se entiende que la duración del tiempo no es la misma para dos observadores que se mueven uno con respecto al otro, quiere decir, que en la praxis, lo que yo pueda apreciar de “algo” es distinto a lo que otro sujeto puede apreciar de ese mismo “algo”, como muchos sustentan: todos pensamos diferente, todos.
Es verdad que uno piensa diferente que otra persona, porque no todos somos iguales, pero la razón de mi sustento que refuta la relatividad “del todo” radica en ¿qué es lo que pensamos que nos hace separarnos de una misma idea?, la respuesta no es complicada si procuramos observar todo con plena conciencia. En realidad, lo que hace que no podamos confluir de manera armónica -similar o igual- es el producto del factor “Temporal”, porque jamás podremos llegar a confluir sobre “algo” si ese “algo” es temporal, por ejemplo: imaginemos un edificio. Alguien puede decir que ese edificio es antiestético o muy rústico, diferente a lo que otra persona puede pensar y decir, que es estético y no es rústico; este caso o ejemplo es variable, y nótese su variabilidad porque el edificio puede cambiar su naturaleza de un tiempo para otro, p.ej. de ser rústico puede cambiar con el tiempo a ser moderno. Podemos poner otro ejemplo, tal como la calidad de enseñanza de una institución o universidad, ésta también puede cambiar de un tiempo para otro: de buena calidad a una mala calidad, producto del tiempo. De esta manera nuestro pensar y actuar se hace relativo y peor aún, nos aleja de una misma verdad.
Lo “Atemporal”, que contiene el sufijo “a” cuyo significado es sin, y “temporal” que proviene del tiempo. Cuando nos referimos a lo atemporal se habla entonces de algo sin tiempo, de algo que no tiene tiempo. No confundamos con algo que no existe, por el contrario, será algo perdurable, desde la gestación misma conllevado a ser inherente al convivir del ser humano, hasta el fin mismo de una sociedad o hasta los finales del tiempo. Lo atemporal es algo perdurable, sin mutaciones, sin tergiversaciones, es algo eterno e inmortal.
Como los grandes sabios lo proclamaban, que, en lo atemporal se encuentran los ideales. Recordemos a PLATÓN quien llamaba a estos ideales como Arquetipos, entendido como ejemplos perfectos que radica en una dimensión superior, y es la necesidad de la convivencia humana que estos ideales ubicados en la parte más elevada de lo que una mente casi no puede imaginarse, buscan materializarse bajo muchas expresiones, como hoy en día lo entendemos, que son los valores. En otras palabras, los ideales que habitan en un plano superior que escapa a nuestra imaginación, se hace expresivo en este mundo concreto mediante los valores que conocemos y son más cercanos a nuestro entendimiento.
Como si fuera un rompecabezas, la respuesta que en principio nos hacíamos (¿Cómo afrontar dignamente nuestro destino?) va encajando, ya que uno afronta dignamente su destino empezando a perseguir un ideal a la vez, un ideal, y aferrarnos a él para descubrir su naturaleza.
Lo complicado para muchos es tomar una acción de conciencia, una acción de autoevaluación. Hay que comprender que en estos tiempos actuales ya no es tiempo de análisis puramente dicho y quedarse allí, en el simple análisis. Ahora es tiempo de un compromiso total de acciones para purificar nuestro ambiente, ya que la acción es la llamada a la evolución; no es el conocimiento el que nos transforma, es la acción de lo que podemos extraer de lo que sabemos.
Hablando con objetividad, la sociedad hoy en día se ha quedado estancado en dos parámetros, que en principio para algunos les bastaría, como conocer y saber hacer, pero para otros estos dos parámetros no son suficientes ya que tenemos que desarrollar no sólo dos, sino tres parámetros: i) Conocer, adquirir el conocimiento por muchos medios; ii) Saber hacer, esto es un tanto complicado, porque puede una persona conocer muchas y buenas cosas, pero si no las sabe expresar asertiva o productivamente poco o nada servirá el conocimiento; y, sobre todo el iii) saber ser, donde muchos olvidaron el saber ser, que es la parte fundamental de una relación íntegra, el saber ser consta en el saber actuar consecuentemente integrado por valores.
HOWARD GARDNER, psicólogo y gestor de la teoría de las inteligencias múltiples, cataloga a una persona con Excelencia bajo un maquillaje de “exitoso”, siempre y cuando cumpla el requisito o nemotecnia ECE; “E” de excelencia, “C” de compromiso y “E” de ética, en ésta última, utilizando medios como los valores que tienden a ser ideales y que posteriormente nos llevan a ser personas virtuosas e íntegras.
Quiero poner énfasis en la inconstante y pobre acción que se puede notar de perseguir lo atemporal, es que no estamos actuando. Me remito a un contexto que dice: “El mediterráneo será en adelante el teatro de un conflicto permanente entre nómadas y sedentarios”. Un nómada busca cosas, un nómada descubre, un nómada conquista; en cambio “un sedentario es como el grano ligado a la tierra para esperar la recolección”. Claro está que hoy en día muchos son y aspiran a ser nómadas, porque buscan y conquistan, pero sólo son cosas temporales, poco trascendental para el bienestar personal y social, en efecto, no estamos desarrollando el concepto nómada en busca y conquista de lo atemporal, que son los ideales, porque sino se notaría.
Es por nuestra propia naturaleza -de ser humanos- que aún nos cuesta, y es que en el proceso de este siglo muchos no podemos entender al ideal del amor bajo su propia naturaleza, producto de un engaño personal de que “la relatividad abarca todo”, hasta lo atemporal, o sea a los ideales. Esto no es así, por lo menos no debería ser así.
Al ideal del amor no se le quiere entender como lo entendían antiguos y grandes personajes que han ido practicando durante su vida, por ejemplo JESUCRISTO, quien ha desarrollado perfectamente lo que él predicaba, sobre el amor. Recordemos lo que él decía: ámense los unos a los otros, hasta aquí perfecto, después dice: ama a tu prójimo y a tu enemigo, pero ahora mismo puedes estar dando vueltas la idea de amar a tu enemigo, “ama a tu enemigo, ama a tu enemigo”, aquí ya va cambiando la cosa; después nos dice: si alguien te golpea o te hiere, entrégale la otra mejilla, aquí seguramente muchos ya explotamos -literalmente- con éste contexto que nos deja Jesús, porque hoy en día no cabe en el razonamiento del ser humano pretender seguir entregando la otra mejilla a alguien después que me haya golpeado o herido.
He sido testigo de lo que muchos dicen: debes estar loco, ¿qué pasa?, ¿cómo voy a entregar mi mejilla a alguien que me ha golpeado, para que me siga golpeando? A lo que vuelven a replicar: -No; no, yo voy a él y le pego o cobro venganza. Pues ese preciso momento -de buscar venganza- en el que actuamos bajo ese instinto canibalesco de habernos olvidado no del personaje -Jesús-, sino del ideal, del ideal del amor, de la tolerancia.
MARIO BENEDETTI dice: no estás mal, estás distraído.
Es así que andamos distraídos, a veces errados por el camino producto de lo que en psicología se denomina la masificación, que significa el conjunto de personas que conforman una masa y se deja arrastrar inconscientemente por ellos mismos o por la coyuntura del ambiente, seguramente por medio de muchos factores, entre ellos la competitividad, la avaricia, etc.
Hemos olvidado seguir arquetipos, hemos olvidado cómo ser héroes de nuestro destino, hemos olvidado a grandes personajes del pasado que irradian ejemplaridad. Elaboraré un ejemplo en el caso de la masificación y cómo actuar frente a ello. Un claro ejemplo tenemos a CARLOMAGNO -emperador de los francos-, también existen otros guerreros como KRISHNA en la India, donde éstos personajes en las batallas o guerras iban a caballo, y esto responde no a un mero capricho de comodidad o egocentrismo montar un animal, sino, era para tener una mejor perspectiva de lo que se avecina en el campo de batalla. Como también, estos reconocidos guerreros -en principio- se conducían a la parte trasera o a una parte alta -cumbre- apartado de la masa de soldados tan solo para gestionar últimos detalles estratégicos de cómo y por dónde atacar, para después, una vez preparados y visto el panorama, ir al frente de la masa.
En analogía con la vida, busquemos ser estos tipos de héroes. Seamos unos buenos estrategas. Apartarnos algunos momentos de la masificación y plantear nuestra arremetida hacia la vida es sin duda un acto inteligente y prudente, que nos permite prever muchas circunstancias difíciles, más aún en la actualidad.
Toma tiempo formarse, ningún proceso puede existir sin el factor tiempo. Existen circunstancias en las que caemos, volvemos a caer... recaemos nuevamente, es ahí donde la encrucijada de vivir una buena y por ende una nueva vida se torna entre: ¿lo hago o no lo hago?. Entre la inseguridad y el miedo se rescata dos aspectos, por un lado negativo y por otro positivo: es que la inseguridad y el miedo son dos situaciones que no nos permiten que avancemos, por el contrario, nos aleja o estanca de lo que queremos explorar. Por otro lado, lo positivo es que desde ese preciso momento entre ¿lo hago o no?, ya dice mucho, porque la voluntad crea, vamos en busca del desarrollo de nuestra voluntad, la voluntad no es un capricho, también es un acto inteligente y para ello es preciso no desalentarse, porque hay que tener presente una cosa: si vamos hacer un bien hacia nosotros mismos bajo una causa, pues hay que creer que recibiremos un bien bajo un efecto.
Para ir finalizando, debemos tener en cuenta que no se puede plenamente imitar muchas cosas, primero empecemos por uno, como decía SÓCRATES, no imitemos algo que sea bajo o vergonzoso de tal manera seremos y quedaremos como tal, imitemos un ideal para desarrollarnos y alcanzar la superioridad en la que se encuentra ese ideal. Un ideal a la vez.
Los ideales son muy bellos, hasta la propia belleza es un ideal, pues lo bello es también digno de ser amado.
No tengamos miedo a comprometernos, por el contrario, seamos comprometidos con lo que hacemos. Como lo explicaba líneas arriba bajo la concepción de GARDNER, tener en cuenta la nemotecnia ECE. Claro está que hoy en día se tiene un cierto miedo a los compromisos, la pregunta es, ¿con qué nos comprometemos? todo dependerá de lo que te comprometas. Desde este medio, les invito a comprometerse a ser nómadas: buscando, descubriendo y conquistando cosas trascendentales, he ahí los ideales.
Pueden catalogarlo como idealista pero no como algo utópico, GEORGE BERNARD SHAW dijo: “Algunos hombres ven las cosas como son, y dicen ¿por qué?, yo sueño con cosas que nunca fueron -o son difíciles- y me pregunto ¿porqué no?”, hay que hacer que las pruebas de la vida nos encuentren de pie, y nos va encontrar de tal manera cuando hayamos desarrollado valores o ideales.
Comentarios
Publicar un comentario